Historia — 301 DC

El Edicto de Precios Máximos

El año es 301 después de Cristo. El emperador Diocleciano gobierna un Imperio Romano en crisis. La moneda se ha degradado durante décadas — el denario de plata, que alguna vez fue puro, ahora contiene menos del 5% de plata real. Los precios se multiplicaron por cincuenta en un siglo. Los soldados cobran con monedas que los comerciantes no quieren aceptar. El imperio se deshace.

¿La respuesta de Diocleciano? Un edicto que fijaba precios máximos para más de 1.000 productos y servicios. Desde un kilo de trigo hasta el sueldo de un abogado, desde una libra de púrpura hasta el precio de un esclavo. Todo quedaba regulado. Y la pena por vender por encima del máximo era la muerte.

El edicto

El Edictum de Pretiis Rerum Venalium es el documento de control de precios más detallado de la antigüedad. Sobrevivieron fragmentos en inscripciones de piedra en varias provincias del imperio. El preámbulo es revelador: Diocleciano culpa de la inflación a la "avaricia desenfrenada" de los comerciantes, a la "codicia que no conoce límites" y a los especuladores que se aprovechan de los soldados.

Suena familiar, ¿no?

En ningún momento menciona que la causa de la suba de precios es la degradación de la moneda que él mismo y sus predecesores habían ejecutado durante un siglo. Mezclaron la plata con cobre, redujeron el peso de las monedas, acuñaron más y más piezas con menos y menos metal. Y cuando los precios subieron como consecuencia lógica de esa dilución, culparon a los vendedores.

El resultado

El historiador romano Lactancio, contemporáneo de Diocleciano, dejó el mejor resumen de lo que pasó:

Entonces provocó una enorme escasez con sus precios artificialmente bajos, y la sangre de muchos fue derramada por artículos pequeños y baratos. Los bienes desaparecieron de la venta, y la carestía fue peor que antes. Hasta que la necesidad obligó a revocar la ley, después de que muchos hubieran perdido la vida.
Lactancio — De Mortibus Persecutorum, ~313 DC

Los productos controlados desaparecieron del mercado. Los comerciantes dejaron de vender porque no podían cubrir sus costos. Apareció un mercado negro donde los mismos productos se vendían a precios aún más altos que antes del edicto. Hubo ejecuciones. Y eventualmente, después de algunos años, el edicto fue abandonado por inaplicable.

La lección

El Edicto de Precios Máximos de Diocleciano es el primer caso documentado en detalle de un fenómeno que se repitió cientos de veces en la historia: un gobierno degrada su moneda, los precios suben, el gobierno culpa a los vendedores y les fija precios por decreto. El resultado es siempre el mismo: escasez, mercado negro, y eventual abandono del control.

Han pasado 1.723 años. La pena de muerte por vender caro fue reemplazada por multas de la Secretaría de Comercio. Las tablillas de piedra fueron reemplazadas por la app de Precios Cuidados. Pero el mecanismo — y el fracaso — son exactamente los mismos.