Conceptos

Banca central

Un banco central es una institución que tiene el monopolio de la emisión de dinero en un país. No compite con nadie. No necesita clientes. No puede quebrar — o al menos eso dice la teoría. Es, probablemente, la institución más poderosa de cualquier economía moderna, y la menos comprendida.

Si le preguntás a un manual de macroeconomía, te va a decir que el banco central existe para "garantizar la estabilidad monetaria y financiera". Si le preguntás a un austríaco, te va a decir que el banco central existe para permitirle al gobierno gastar más de lo que recauda sin tener que subir impuestos explícitamente.

Las dos cosas son ciertas. La primera es el mandato oficial. La segunda es lo que pasa en la práctica.

Un poco de historia

Los bancos centrales no existieron siempre. El Banco de Inglaterra, creado en 1694, es considerado el primero en el sentido moderno. Nació con un propósito muy concreto: financiar las guerras de la corona. A cambio de un préstamo generoso al rey, recibió el privilegio de emitir billetes. Un negocio redondo para ambas partes, pagado por todos los demás.

La Reserva Federal de Estados Unidos se creó recién en 1913, después de una serie de pánicos bancarios. Su propósito declarado era estabilizar el sistema financiero. Desde entonces, Estados Unidos tuvo la Gran Depresión, múltiples recesiones, una inflación del 14% en los '70, la crisis de 2008 y una base monetaria que se multiplicó por cinco en quince años. Estabilidad.

El Banco Central de la República Argentina se fundó en 1935. En sus 90 años de existencia, Argentina tuvo dos hiperinflaciones, le sacó trece ceros a su moneda, cambió de signo monetario cinco veces y destruyó los ahorros de varias generaciones. Todo bajo la supervisión del organismo encargado de "preservar el valor de la moneda".

¿Cómo funciona?

En teoría, el banco central controla la cantidad de dinero en circulación y la tasa de interés de referencia. Con esas dos herramientas, supuestamente, puede estimular o enfriar la economía según sea necesario.

En la práctica, lo que hace es más simple: cuando el gobierno necesita pesos que no tiene, el Tesoro emite un bono y el Banco Central lo compra con pesos que crea de la nada. El gobierno se lleva los pesos, el Central se queda con el bono, y la base monetaria crece. Es emisión para financiar al Estado disfrazada de operación de mercado.

La otra herramienta, la tasa de interés, es igualmente problemática. Cuando el banco central fija la tasa por debajo de lo que el mercado determinaría libremente, el crédito se abarata artificialmente. Eso genera una ola de inversiones que parecen rentables a esa tasa pero que no lo son a la tasa real. Es el inicio del ciclo económico austríaco.

El banco central, esa institución de la que se nos dice que es imprescindible para la estabilidad económica, es en realidad la fuente principal de inestabilidad.
Murray Rothbard — ¿Qué ha hecho el gobierno con nuestro dinero?, 1963

La crítica austríaca

Para la escuela austríaca, el problema con los bancos centrales no es que estén mal administrados. El problema es que existen. Un monopolio estatal sobre el dinero genera los mismos problemas que cualquier otro monopolio estatal: falta de competencia, mala asignación de recursos e incentivos perversos.

Sin banco central, el dinero sería elegido por el mercado. Los bancos competirían entre sí por ofrecer la moneda más confiable. La emisión estaría limitada por las reglas de la competencia, no por la buena voluntad de un funcionario. Hayek propuso exactamente esto en su libro Desnacionalización del dinero (1976): que los gobiernos dejen de monopolizar la emisión y permitan que el mercado elija su dinero.

Cincuenta años después, esa idea dejó de ser teoría. Se llama Bitcoin.